TODO Should be editable

Un punto de vista único

Un punto de vista único

A lo largo de dos décadas de trabajo en la filantropía global por los derechos de las mujeres, la experiencia de Maitri Morarji apoyando a activistas de derechos sobre tierras y propiedad y fondos de mujeres en Wellspring Philanthropic Fund, Servicio Judío Americano y el Fondo Global para las Mujeres, le ha enseñado que centrar las experiencias y el conocimiento de las personas más afectadas por la injusticia requiere acercarse al trabajo con curiosidad, creatividad y humildad.

En agosto, Maitri se unirá a Fundación para una Sociedad Justa como directora de programas, una posición nueva que dará forma y fortalecerá nuestras estrategias programáticas y nuestro trabajo de incidencia adentro de la filantropía. Hablamos con Maitri sobre su estrategia para mover más y mejores recursos hacia organizaciones y redes de mujeres, niñas y personas LGBTQI que catalicen cambios en sus comunidades y países.

¿Cómo llegaste a la filantropía de los derechos de las mujeres?

Justo después de la universidad, empecé a trabajar con Grameen Foundation. Esto fue antes de que Muhammad Yunus ganara el Premio Nóbel de la Paz, y cuando las microfinanzas apenas estaban comenzando a cobrar visibilidad. Lo que me quedó claro por medio de ese trabajo es que las mujeres somos catalizadoras de cambio. En ese momento, yo no lo entendí como un asunto de derechos humanos o de derechos de las mujeres porque entonces yo no usaba ese lenguaje. Pero sí me quedó claro que las mujeres necesitaban estar al centro de los debates sobre el desarrollo y la promoción de la justicia social.

Mi primer hogar en la filantropía por los derechos de las mujeres fue el Fondo Global para las Mujeres hace ya casi veinte años. Ahí fue donde todo comenzó. Desde entonces, he visto la diferencia que hace el apoyar los derechos de las mujeres para asegurar que se protejan los derechos de todas las personas, para que los movimientos sean fuertes y para que las mujeres tengan voz y visibilidad en contextos nacionales y globales. Las mujeres activistas están tejiendo juntos los varios asuntos que confrontan dentro del marco más amplio de los derechos de las mujeres – ya sea en la resolución de conflicto, los derechos sobre las tierras o la igualdad LGBTQI – lo cual nos demuestra, de muchas formas, que toda persona puede contribuir a la promoción de los derechos de las mujeres.

¿Qué te han enseñado sobre la filantropía los veinte años que llevas administrando recursos para movimientos por los derechos de las mujeres a nivel mundial?

Para mí, que vivo en Estados Unidos, pienso que hay oportunidades reales para movilizar recursos importantes hacia activistas y movimientos que están haciendo un trabajo increíble, particularmente en el Sur Global. No importa cuál sea el tipo de fundación, el rol que podemos jugar para fortalecer el ecosistema del movimiento por los derechos de las mujeres es posicionar las voces, las estrategias y las soluciones de activistas locales en el centro de nuestra concesión de apoyos.

Las financiadoras tenemos una ventaja única: podemos ver las tendencias tanto en los retos como en las ideas nuevas que emergen a lo largo de nuestras geografías, y a veces también es útil compartir con activistas locales lo que estamos viendo. Por otro lado, a menudo pensamos que cuando vemos que una solución funciona en un contexto, esta puede adaptarse a otro lugar, otra comunidad, otro tipo de movimiento. Yo aprendí esta lección rápidamente y por las malas. Intenté juntar organizaciones de mujeres por los derechos sobre las tierras, que provenían de diferentes países de África del Este, para un intercambio de estrategias, y ya yo tenía un modelo particular de cómo debía darse esto. A pesar de que había trabajado con organizaciones locales para desarrollar el orden del día y facilitar la reunión, no era el modelo correcto para nada. Ahora, ya no empiezo conversaciones con respuestas, las empiezo con preguntas.

¿Qué esperas que este nuevo rol te ayude a aprender?

Hasta el momento, mi trabajo ha estado mayormente enfocado en dos áreas temáticas: los derechos sobre las tierras y la propiedad y los derechos globales de las mujeres. Abordar asuntos de derechos de las mujeres y derechos LGBTQI a través de un lente regional, en lugar de un asunto en particular, será una oportunidad tremenda de aprendizaje.

Otra área en la que estoy realmente interesada es en el trabajo que hace la fundación sobre las comunicaciones estratégicas. Veo que las instituciones filantrópicas piensan mucho más intencionalmente en las comunicaciones. Históricamente, esto se ha limitado a cómo la financiadora se comunica sobre el trabajo que ha financiado, pero ahora algunas financiadoras están usando una estrategia más integral. Tienen un concepto más expansivo de lo que las comunicaciones son y pueden ser – tanto como una oportunidad para que los movimientos sociales aumenten la visibilidad a sus luchas y también como una herramienta para promover cambios adentro de la filantropía – pero es un rol delicado para las financiadoras. Siento que el trabajo comunicacional de una financiadora le debe dar visibilidad al trabajo de los movimientos en todas las formas posibles, tomando en consideración las preocupaciones de seguridad de los y las activistas en los contextos políticos más volátiles. Me interesa mucho aprender sobre el poder catalítico de las comunicaciones estratégicas.

Mencionaste la volatilidad que enfrentan los activistas y, en este momento de reacciones adversas en contra de los avances logrados, ¿qué oportunidades ves para que la filantropía se una a los movimientos feministas a nivel mundial?

Dados los contextos difíciles que enfrentan los activistas, hay muchos cambios internos que la filantropía podría estar haciendo. La filantropía privada, en particular, podría ser más ágil y asumir más riesgos. Con riesgos, me refiero a apoyar creativamente la resolución de conflictos, el activismo de vanguardia y nuevas formas de trabajar cuya eficacia aún no se haya comprobado. La filantropía también puede pensar más profundamente en cómo la concesión de apoyos puede responder a conversaciones que se estén dando en torno a la seguridad y el bienestar integral tanto en el trabajo del día a día de los y las activistas, las organizaciones y los movimientos como en lo que se necesita para su sostenibilidad a largo plazo.

Hay una oportunidad enorme para que las fundaciones privadas se unan y piensen en cómo producir más apoyo para los movimientos sociales a nivel local a través de un trabado de incidencia con instituciones bilaterales y multilaterales y otros actores filantrópicos. El panorama es gigantesco y, con frecuencia, solamente lo miramos a través del trocito en el que nos enfocamos todos los días. Pero hay muchas cosas que no vemos, y hay cosas sobre las que podemos ayudar a visibilizar para que otros las vean.

Es importante que tengamos un entendimiento más expansivo, para escuchar a quienes pueden brindar un contrapeso a lo que estamos acostumbrados a escuchar en vez de reforzar las mismas perspectivas y estrategias. Necesitamos pensar de forma dinámica, y eso requiere que nos involucremos con personas que quizás no sean con quienes acostumbramos hablar en nuestro trabajo del día a día pero que comparten nuestros valores y nuestra visión de cambio social.

Los activistas a menudo dicen que producir un cambio transformador es un trabajo para toda la vida. Y aun dentro de las instituciones con recursos abundantes, el agotamiento y el estancamiento son una realidad. ¿Cómo mantienes tu motivación y tu dinamismo?

Es bien importante despegarme de mi escritorio, salir al mundo, y ver cómo las mujeres, las jóvenes y las personas LGBTQI participan a niveles locales para cambiar sus realidades. Así que hacer esas conexiones personales es verdaderamente importante. Y, con todos los dilemas éticos que vienen con trabajar en la filantropía, es importante tener conversaciones honestas sobre nuestro poder, nuestras limitaciones y cómo navegamos estos temas. Como dije anteriormente, para hacer este trabajo eficazmente, tenemos que seguir poniendo en el centro a la gente que estamos tratando de apoyar con nuestro trabajo. Ellas son quienes me mantienen motivada a hacer una diferencia en el mundo.